ENTRANTE » GASTRONOMÍA LEONESA

Introducción
La gastronomía de León tiene como nota predominante la contundencia. Desde el mítico botillo a los fuertes quesos de montaña. Desde los encendidos pimientos de Fresno o El Bierzo, a las singulares morcillas de sangre y cebolla. Desde el rojo espectáculo del bacalao al ajo arriero, hasta la novela culinaria en capítulos del cocido maragato… en este país nuestro, todo es potente en sabores, aromas y texturas.
Naturalmente esta contundencia no es gratuita, el clima de fuertes contrastes, pero especialmente frío en la mayor parte del año, y los duros trabajos rurales, han hecho que las viandas sean necesariamente de alto contenido energético.
Antes de que las patatas llegaran del Nuevo Mundo, las castañas fueron el auténtico pan de buena parte de las comarcas leonesas.
De castañas y nabos debieron alimentarse los obreros que hicieron los ciclópeos trabajos mineros de las Médulas y las tierras del oro maragatas.
Hoy siguen siendo importantes pero de otra manera, como exóticas delicatesen en almíbar, o como culmen gastronómico en forma de marrón glacé. También cientos de toneladas del dulce fruto berciano se convierten en harina para confitería.

