ENTRANTE » GASTRONOMÍA LEONESA

Introducción
La gastronomía de León tiene como nota predominante la contundencia. Desde el mítico botillo a los fuertes quesos de montaña. Desde los encendidos pimientos de Fresno o El Bierzo, a las singulares morcillas de sangre y cebolla. Desde el rojo espectáculo del bacalao al ajo arriero, hasta la novela culinaria en capítulos del cocido maragato… en este país nuestro, todo es potente en sabores, aromas y texturas.
Naturalmente esta contundencia no es gratuita, el clima de fuertes contrastes, pero especialmente frío en la mayor parte del año, y los duros trabajos rurales, han hecho que las viandas sean necesariamente de alto contenido energético.
Las alubias, blancas o pintas, los garbanzos y las lentejas, son productos que se dan generosamente en las tierras de León. Las buenas legumbres deben ser abundantes en carne y sucintas en pellejos, además de sabrosas. Todo ello se da con abundancia en las tierras del Páramo y la ribera del Órbigo, en los alrededores de La Bañeza, que es la capital de las legumbres. Por cierto, los mejores garbanzos deben ser de pequeño tamaño -recordemos los Pico de Pardal, que hizo famosos el inolvidable Carlos Cidón, que se los proporcionaba directamente a la Casa Real-.

