ENTRANTE » DE TAPAS POR LEON

Las autoridades competentes en materia de turismo están decididas a promocionar en el mundo las populares tapas leonesas. Para ello ha patrocinado concursos, han editado publicaciones y ha invitado a los más ilustres visitantes a degustarlas.
Degustar las tapas que los distintos establecimientos elaboran para su participación en los concursos es una auténtica gozada, y es triste que no se puedan disfrutar durante todo el año. Hay que dejar patente que las gentes que nos visitan quedan asombradas por la generosidad de nuestros hosteleros. Pero vamos con la historia.
Una de esas ínsulas privilegiadas es León. Aquí la tapa es una dádiva, un presente, un regalo, que acompaña gentilmente a cada consumición, convirtiéndose en un atractivo más para los avisados visitantes que vienen a la capital del Viejo Reino a disfrutar del milagroso equilibrio de las blancas arquitecturas de la Catedral, de la solemne austeridad de las piedras ancestrales de San Isidoro, de los dorados renacentistas de San Marcos… y, como no, de la embriagadora atmósfera del Barrio Húmedo, El Burgo Nuevo, La Pícara (por Justina), Eras, y tantos otros lugares de jarana, buen beber y mejor comer. Los caldos preferidos para estos fastos son, naturalmente, los Mencía del Bierzo y los Prieto Picudo de las tierras del cuadrante sureste de la provincia. Y el armonioso acompañamiento viene dado por la cecina, el jamón, los chorizos, las morcillas, las salchichas, los callos, las mollejas y los variados fritos y guisados que los acompañan como tapas libres de tasas.

