ENTRANTE » GASTRONOMÍA LEONESA

Introducción
La gastronomía de León tiene como nota predominante la contundencia. Desde el mítico botillo a los fuertes quesos de montaña. Desde los encendidos pimientos de Fresno o El Bierzo, a las singulares morcillas de sangre y cebolla. Desde el rojo espectáculo del bacalao al ajo arriero, hasta la novela culinaria en capítulos del cocido maragato… en este país nuestro, todo es potente en sabores, aromas y texturas.
Naturalmente esta contundencia no es gratuita, el clima de fuertes contrastes, pero especialmente frío en la mayor parte del año, y los duros trabajos rurales, han hecho que las viandas sean necesariamente de alto contenido energético.
Sin embargo, los pimientos tienen menos historia, aunque en este momento sean más populares. Como se sabe, los pimientos apenas llevan cinco siglos entre nosotros, pero en este tiempo han sabido convertirse en imprescindibles. Raro es el plato leonés que no lleva entre sus ingredientes abundantes dosis de pimentón, aunque en León no se elabore. Pero los carnosos pimientos de Fresno y los más enjutos, pero de sabor más potente, de las riberas bercianas, se cultivan y se comen en abundancia, tanto en frescas ensaladas, como embotados en conserva, siendo uno de los productos más exportados.

