ENTRANTE » GASTRONOMÍA LEONESA

Introducción
La gastronomía de León tiene como nota predominante la contundencia. Desde el mítico botillo a los fuertes quesos de montaña. Desde los encendidos pimientos de Fresno o El Bierzo, a las singulares morcillas de sangre y cebolla. Desde el rojo espectáculo del bacalao al ajo arriero, hasta la novela culinaria en capítulos del cocido maragato… en este país nuestro, todo es potente en sabores, aromas y texturas.
Naturalmente esta contundencia no es gratuita, el clima de fuertes contrastes, pero especialmente frío en la mayor parte del año, y los duros trabajos rurales, han hecho que las viandas sean necesariamente de alto contenido energético.
Las manzanas reineta y las peras conferencia del Bierzo, junto con las cerezas y las guindas, en este caso maceradas en aguardiente, son una buena opción para poner fin a una suculenta comida. Pero un toque dulce es imprescindible.
Aseguran los expertos que buena parte de la dulcería que hoy conocemos es herencia directa de árabes y judíos… y será verdad. Estupendos son aquí los amarguillos de Sahagún, los nicanores de Boñar, los hojaldres de Cistierna, las mantecadas de Astorga, los mazapanes y brazos de gitano de todos los pueblos, las cerezas y guindas en aguardiente del Bierzo… en fin, una lista interminable que siempre tiene la virtud de poner brillante broche final a una buena comida.

